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Cosecha de la naranja en Sóller y sus alrededores

Conocida como el “Valle de los naranjos” o en mallorquín “Vall dels Tarongers”, e incluso el “Valle del oro”, Sóller se muestra orgullosa de sus preciados campos de naranjas. Buena parte de la actividad solleric gira en torno a la naranja: desde la producción de licor de naranja, a las jornadas y concursos de pastelería basados en esta suculenta fruta, hasta menús degustación en los restaurantes más reputados de la zona, la naranja de Sóller es bien conocida en todo el mundo gracias a su exportación.

A finales de octubre empieza de nuevo la temporada de la cosecha y la naranja luce en el intenso verde de los extensos campos de Sóller y sus alrededores, especialmente bellos entre Sóller y el pueblo de Fornalutx. También su fragancia, que sirve de esencia para numerosos perfumes, puede percibirse junto a la belleza del florecimiento de los naranjos con sus frutos ya maduros. Todos los sentidos gozan de la abundancia al pasear entre los naranjos: los aromas, colores y sonidos que desprenden los árboles encandilan a cualquiera que se adentre en esta idílica campiña. El sofisticado sistema de riego se suma a la presencia natural de agua y continuamente se oye el chapoteo de algún arroyo, torrente, fuente o tanque que se llena o descarga.

No obstante, este idílico escenario es fruto del trabajo duro del campesino, muchas veces dedicado a la naranja como trabajo complementario a su habitual oficio. Es especialmente duro si se trata de una plantación ecológica que evita el uso de pesticidas, como practican algunos de los campesinos sollerics. La cosecha se inicia con la recogida de la Navelina, una variedad muy típica del otoño e invierno. En los países del norte es muy preciada por sus cualidades vitamínicas y en Alemania es un ingrediente imprescindible en los tradicionales platos de San Nicolás el 6 de diciembre, acompañadas por nueces, mazapán y chocolate. La naranja es rica en variedades. En enero se recoge la Navel y también la naranja amarga, menos habitual pero ideal para preparar mermeladas. Además, están la dulce Ortanique, la Valentcia y la verde y amarilla Peret. Y el resto de familiares cítricos: los limones, limas, mandarinas, clementinas y pomelos.

Aunque el mejor modo de disfrutar el intenso sabor de esta fruta es comer la naranja natural y recién cogida, también apetece especialmente en otoño e invierno el pato a la naranja, una crêpe Suzette o un ponche con piel de naranja. A pesar de que para los sollerics es algo habitual, para los turistas, residentes o afortunados propietarios de una finca en medio de un naranjal, es un auténtico lujo coger algunas naranjas del árbol con el rocío todavía presente en sus hojas y prepararse un zumo de naranja para el desayuno.

Aunque también desde casa se puede encargar a domicilio la mejor naranja del “Valle del Oro”, a través de la web Fet a Sóller.

© Foto: Ajuntament de Fornalutx

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