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Fincas de lujo, villas y contrastes en la Costa de Deià de Mallorca

“Pintoresco” es un concepto que se suele usar en exceso al hablar de Deià, el pequeño pueblo de la Sierra Tramuntana, fotografiado, retratado y citado en canciones y poemas miles de veces. Pero no es al azar que desde hace siglos numerosos artistas se trasladan ahí atraídos y inspirados por la luz, el paisaje, la intensidad del azul del mar y el ambiente tan especial. Escritores, pintores, músicos y bohemios disfrutan de la atmósfera chillout sin pretensiones. El poeta y escritor Robert Ranke Graves vivió durante mucho tiempo y hasta su fallecimiento en 1985 en su casa en Deià. La Finca Ca n’Alluny se ha convertido en el Museo Robert Graves. Sir Andrew Lloyd Webber tiene su domicilio en Deià, también Sir Bob Geldof. Pintores de gran reconocimiento internacional como Arturo Rhodes y David Templeton, entre otros, viven y trabajan en esta aldea de montaña.

A simple vista, sin embargo, el aire romántico y bohemio parece que en cierta medida se ha desvanecido. Autobuses recorren lentamente la carretera que lleva a Sóller hacia el norte y a Valldemossa en la otra dirección. Turistas buscan un parking para ir de compras en las selectas tiendas de artesanía y de moda. Algunos visitan talleres de artesanía, donde hallan al artista en plena faena. La Cala Deià ya no es el paraíso de antaño y el ayuntamiento cobra por el aparcamiento. Y aún así, Deià era, es y sigue siendo hermoso. Las verdes laderas, el murmullo de los arroyuelos, las flores multicolores, las angostas callejuelas y sobre todo la tranquilidad pervive hoy en día. Tal es la modestia de Deià y sus habitantes como excelentes sus villas, fincas y posesiones, en el pueblo y en sus alrededores.

Como en otros lugares de Mallorca, Deià también ha sufrido los cambios manifiestos con la llegada de la burguesía que tuvo como consecuencia inmediata un alto nivel de exigencia y precios altos. De este modo, en la costa de Deià se hallan varias propiedades de lujo con vistas despejadas al mar. El emblemático hotel Residencia, orientado a un turismo de alto nivel atrae mayoritariamente a un público internacional. La Costa de Deià también cuenta con una amplia variedad de gastronomía excelente.

Y al anochecer, en la terraza de un bar, cuando se sientan bajo la pérgola el artista, el mallorquín, el turista, el empresario, el pescador y el hippy caduco, a disfrutar del mejor blues en vivo, se siente más vivo que nunca el aire especial de Deià.

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