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‘Marges’: Principio simple, enormes cualidades

La salamandra desaparece veloz en un hueco del muro. Es uno de los innumerables animales que encuentran refugio en los emblemáticos marges, los muros típicos de Mallorca construidos en seco. Pájaros, comadrejas y otros animales viven en el muro y en sus alrededores. En tiempos ancestrales, las cavidades entre las piedras sirvieron de escondrijo para los alijos de los contrabandistas.

Estos muros de piedra forman parte de cualquier postal paisajística de Mallorca y se utilizan como barreras, muros, para la contener el agua y proteger del viento y la erosión. Son edificaciones perennes, inmunes al paso del tiempo.
Como muchas otras aportaciones innovadoras y útiles, los árabes del medievo perfeccionaron la técnica también en Mallorca y la emplearon para crear las terrazas que recorren la Sierra de Tramuntana en Mallorca.

El trabajo del marger es el arte de edificar muros fuertes sin aplicar mortero u otro tipo de aglutinante. El principio consiste en colocar piedras grandes sobre una base de aprox. 90 cm y llenar la construcción con piedrecitas. Se va elevando y algunas piedras sobresalen para utilizarse como escaleras para pasar de un lado al otro. No obstante, erigir estos muros siempre ha sido también sacar fuerza de flaqueza, es un trabajo muy exigente que requiere una enorme fuerza para transportar piedras de distintos tamaños y precisión para colocarlas de manera que constituyan barreras sólidas.

Además de su estabilidad, el valor de los marges reside en su estética y en su presencia dominante en la recientemente declarada Patrimonio Mundial por la Unesco región de la Tramuntana, junto a las casas de piedra, olivares, fincas o villas de piedra natural que se integran armónicamente en el paisaje.

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