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Senderismo en la Sierra de Tramuntana

El calor del verano mengua poco a poco y cede el paso a temperaturas agradables, y después de algunas lluvias, la Sierra de Tramuntana vuelve a mostrar un flamante verde. Empieza otra vez la temporada de senderismo por los caminos de la recientemente declarada patrimonio cultural de la humanidad, la Sierra de Tramuntana, que se extiende desde el Cap Formentor en el norte por toda la costa oeste de Mallorca. La cordillera cambia su rostro cada par de kilómetros: Aquí el camino va por un bosque de pinos y encinas, mas allá hay rocas de karst con escasa vegetación, en su justa medida para la cabra autóctona mallorquina. Torrentes discurren por el paisaje, el más ilustre de ellos el Torrent de Pareis, que, incluso para versados escaladores, depara algunos desafíos y que desemboca en Sa Calobra, la famosa cala con sus arenas blancas. Otros caminos en cambio conducen a tierras repletas de olivares, plantaciones de cítricos o almendras.

Casi cada metro cuadrado en Mallorca es de propiedad particular, por lo que se necesita un permiso o llave para algunos caminos. A parte de esto, los únicos obstáculos en los senderos, que destacan por su excelente señalización, son muros de piedra, que se pueden superar mediante escalones improvisados o verjas que evitan que las ovejas se escapen. Muchas de las rutas tienen su origen en pasadas centurias, en el tiempo de los árabes, los cuales también cultivaban los bancales y perfeccionaban el sistema de riego. Algunas rutas tienen nombres ilustres como el “Camino de herradura del Archiduque” entre Deià y Valldemossa, refiriéndose al noble austriaco Ludwig Salvator, que vivía en Son Marroig cerca de Deià.

Los que quieran pasar la noche en la montaña, pueden reservar plazas en uno de los refugios a través del departamento de Turismo del Consell de Mallorca:
http://www.conselldemallorca.net/index.php?id_section=3198&id_parent=491&id_class=2992

Hace tiempo que el senderismo ya ha dejado de ser insípido y que tenía el resabio del bastón y burro. Al contrario, caminar por las montañas atrae a la gente deportista de todas las edades. Tanto más aún bajo el telón de las montañas y colinas de la Tramuntana, pasando olivares con casitas de piedra, fincas espectaculares o incluso villas de ensueño como s’Estaca, el domicilio del actor Michael Douglas cerca de Valldemossa. Los que elijan una ruta que termine en una bahía como Cala Tuent pueden disfrutar al final de un baño fresco en el mar Mediterráneo. Y con un poco de suerte, una pareja de buitres negros planeará silenciosa por el cielo.

Para los que ansíen adrenalina, la Sierra de Tramuntana ofrece no sólo senderos, sino también excursiones para aventureros, como rutas para mountain bike, canyoning en los barrancos o escalar en paredes montañosas. Se puede informar en las oficinas de turismo o buscar en internet a través de guías independientes.

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